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20 febrero 2008

Sidra






Tras un fin de semana dedicado a estudiar y sonarme los mocos recibí la llamada como un bálsamo.
Salía del ensayo en Santander y mientras enfilaba la carretera junto a Piquío quedamos en quedar. Un plan estupendo.
Viaje a Donosti, cena en sidrería.
El sitio es magnífico. Ese grupo que se vislumbra al fondo formaba parte del ritual de la "peregrinación".
Se come de pié en las mesas, (esos manjares, tortilla de bacalao, chorizo, chuletón), y se va de vez en cuando a la bodega con el vaso. 
Así en fila, sin desperdiciar el chorro.




En fin, que espero repetir la sesión antes de que termine la temporada.
Hacía más de diez años que no iba a una.
Acabamos de llegar y estoy como nueva.

Hablando de bebidas. El viernes M. y su grupo "Gin Tonic" tocan en Las Arenas.
Aviso para navegantes de la zona.
Habrá que ir de cenorra...hemos venido a este mundo a padecer...


13 septiembre 2007

Rabas 2

Desde el móvil, probando prestaciones. Rabas y mar. Día agotador. Panzada enorme.

10 septiembre 2007

Rabas



Todos los años quedamos en La Rabia (esa casita que está junto al puente) a comer unas rabas con amigos varios.
Este verano por unas cosas u otras, trabajo sobre todo, no lo hemos hecho.

Así que se me ha ocurrido quedar hoy, primer día de cole, de curro, de normalidad y largarnos todo el día a ponernos ciegos de rabas y de paso celebrar el cumple de A. que pasó sin pena ni gloria.
Curiosamente todas han podido.

A la vuelta será conveniente introducirnos unos buenos tazones de chocolate en Santillana, así que cuando me reponga...nos vemos.

28 mayo 2007

Paisaje con figuras...

Vista del abra de Bilbao desde Algorta / Juan Barroeta


La semana pasada murió mi prima A.
Fue una de esas muertes envidiables de las que sólo se enteran los que se quedan.
Bien por ella.
Fui al funeral y seguido salí disparada al ensayo del coro. Casi sin tiempo para pensar en nada, salvo en el cambio de partituras.
Ensayos toda la semana, concierto el sábado...
No he podido hablar con sus hijos, mis primos, ni con nadie. Supongo que quedaré con ellos en algún momento, tal vez la boda del pequeño, no lo sé, el caso es que me he ido distanciando de los últimos lazos que me ataban a mi no familia y me resulta muy difícil establecer un vinculo o un lugar común cómodo desde el que comentar vidas y sucesos.

Todo lo contrario de lo que me pasa con la tierra.
Este último viaje ha sido definitivo. Me duele la distancia, me duelen las pituitarias, me duelen los ojos... los oídos.
He heredado de la rama femenina de la familia la facultad del lagrimeo fácil.
Ya puedo llorar hasta con los anuncios de Coca-Cola.
El otro día, dormida y agotada, mi cabeza rebotó contra la ventanilla del avión cuando empezó a descender. Abrí los ojos dolorida y ahí estaba. El verde, los verdes, la furia del verde, de la clorofila hasta ser casi negro.
Las nubes, el viento, el agua brillando, las piedras de Orduña, los valles, el Nervión bajando, los bosques de pinos enormes, los hayales...
Me dio vergüenza que me vieran llorar de emoción al verlo.

Hace un rato he ido a asegurar el ventanal del balcón, hace un viento frío furioso que golpea contra todo y ha bajado la temperatura catorce grados de golpe.
A rachas llueve y hasta ha saltado la calefacción.
Ajusto las ventanas y voy a buscar unos calcetines gordos para sacar a los perros.
Escucho las noticias y las tertulias locales y de nuevo me emociono como mirando los montes.
Amo esta tierra, a estas gentes.
Y a veces, como hoy, me enorgullezco de formar parte de ello.

29 enero 2007

Cementerio

Cementerio Sta. Isabel de Vitoria


Nunca me han dado repeluco los cementerios, tampoco puedo decir que sea un sitio que elegiría para pasear el perro o ir a leer, pero no les hago ascos si hay que pasar por ellos, ni me importaría vivir cerca de uno, si no fuera porque cada vez son más feos, francamente desagradables, con esas nicheras y esas distribuciones de zapatería.

En mi pueblo era costumbre ir a por caracoles por el camino del cementerio, lo que iría inconscientemente propiciando en la memoria informaciones entonces no catalogadas, pero que servirían, años más tarde, para colocar el puzzle convenientemente. En aquellas tardes, junto a aquellas tapias, por aquel camino de tierra o barro se fueron fraguando noviazgos, matrimonios, disputas y hasta fugas ante los ojos de unos críos que sólo contemplaban las piedras para distinguir las rayas, o las hojas combadas por el peso de los caracoles puestos a resguardo.

En casi todas las ciudades o pueblos que he vivido el cementerio estaba fuera del recinto urbano, camino hacia alguna o ninguna parte.
En Vitoria hay dos cementerios, el nuevo está fuera de la ciudad, lejos, el más antiguo debajo de la Catedral, y el de Sta. Isabel está dentro de la ciudad, en el mismo centro.
Hace tiempo fuí al entierro del padre de un amigo. Era impresionante, fuera los coches, el tráfico, los ruidos. Dentro un silencio imponente.
Era verano, los árboles estaban llenos de hojas, de pájaros. No se escuchaba más que eso, ruido de árbol.

El jueves saqué esta foto cuando iba a trabajar.
No había apenas tráfico, estaban los puertos cerrados y apenas si había gente, estaba todo helado, bajo cero.
Vi la puerta y saqué la foto justo antes de girar a la derecha.

22 septiembre 2006

Miércoles



Eso que se ve al fondo son los acantilados de La Galea, Algorta, mi pueblo.
Está visto desde Ciérbana.
Antes tenía un puertin natural con unos pocos barcos pesqueros y algunos botes.
Ahora han hecho una barra para la carga y descarga de enormes barcos y el puerto ha quedado doblemente protegido.
La pequeña ría es mansa y limpia, como se ve más abajo, y el sitio es de un tranquilo, en gama de reposado, que parece que todo funciona a cámara lenta.




Salió un día precioso, así que comimos en la terraza del Gloria, un sitio con su fama merecida.
Estas son las casas que se veían enfrente.
Como afortunadamente casi siempre por aquí no había hilo musical ni perturbe alguno. Sólo el triscar y el sorber.

Un Alvariño en sus grados justos en la cubitera, y en la mesa frutos del mar.
Lo mejor de todo, sublimes, los percebes templadines. Dedo gordo.




Por la ría suben los mubles y los patos.
Más arriba había otras zancudas y varios ignotos de distintos plumajes y colores, bichejos majos de cuello largo y pico patoso. Bichejos brillantes de cuello corto y pico largo.
La ría está viva, los de encima van tras los de debajo.

07 septiembre 2006

Bruma (II)


Algorta, paseo de Aixerrota



Hace ya dos días que prácticamente nadamos, más que respiramos.
La humedad es pesada y caliente, presagia un otoño de tormentas.
Espero que sea así. Me reconforta, me siento cómoda en otoño y no digamos en invierno.

Se me ha roto la cinta de una persiana del mirador de la sala.
Mientras la arreglo he puesto este disco recurrente, (indescriptible la portada, con ella y sus rizos), me doy cuenta de que casi siempre lo pongo en estas fechas.

Preciosa canción:

01 junio 2006

Prao

El los sitios donde hay yerba los nombres de las cosas son distintos, o significan más.
Es como un idioma alternativo, parecido al de los barcos.

Donde hay yerba, amarillo es otro color, color de muerte, y verde es una gama tan extensa que hacen falta todo el resto para poder entenderla.

Verde es un lugar: "el verde", y ahí, cuando pisas con alpargatas, se clavan como púas las yerbas nacidas o segadas.

Dura poco el recuerdo y está sepia o borrado, color de foto vieja donde ríe una niña, muerta.

24 mayo 2006

Arco

Llevábamos mucho rato caminando de vuelta al hotel, en Mexico DF, con algo de prisa.
Una calle antes de llegar dijo que no podía más y se fué a orinar en la misma esquina del edificio.
Desde el ángulo, suficientemente discreto como para preservar cierta intimidad, en que yo estaba podía ver un arco dorado que se estrellaba contra la pared con una potencia vacuna.
Mientras mirábamos asombrados aquel poderío parabólico apareció de la nada un policía que a gritos amenazaba con detenciones y multas.
Sin volver la cabeza metió la mano izquierda en el bolsillo y sacó un billete entre dos dedos por encima de su hombro.
Billete y policía desaparecieron como por arte de magia.

Mientras esto sucedía, sin dejar de mirar aquel arco, comprobé que ni su potencia ni su parábola se alteraron lo más mínimo.

Fondo

Detrás del Iberia Sol de Las Palmas había un colegio de niños.
Según que habitación te tocara había mañanas, salvo que lloviera o hubiera calima, que era imposible dormir.
Un día en la televisión le hicieron una entrevista a un hombre que acusaba a otros de algo. El asunto es que estaba tapada su cara y no decían dónde estaba hecha.
Reconocí el sonido de fondo inmediatamente.
Sorprendida, cuando comprobé que había acertado, pensé que había sido una casualidad, que todos esos gritos son similares en todas partes.
Ayer reconocí, sin volver la vista, el sitio desde el que estaban comentando una exposición, y hace más de diez años que no voy a ese sitio de Holanda.

La semana pasada durmiendo en otra ciudad, me desperté en sueños con la absoluta seguridad de los pasos a dar para ir al baño.

Anoche las sirenas de dos coches se pusieron a aullar hacia las cuatro de la mañana. En el colmo del cansancio me puse unos tapones y me dormí.
Esta mañana, medio dormida, me he dado un porrazo con la puerta. Estaba convencida de estar en otra casa, la dirección era otra.

Nictálope, antílope y murciélago.