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28 abril 2008

Gala

El Jaleo / John Singer Sargent


Cuando era una niña me llevaba mi madre a los conciertos y al teatro.
Era como un ritual, vestirse, prepararse, hablar un rato de la obra que íbamos a ver, cosas así.
Había una ley que dejaba a los niños entrar en sitios para mayores bajo responsabilidad de sus progenitores, no sé si seguirá vigente.
El caso es que gracias a esa voluntad férrea que hacía de mi madre una especie de panzer, pude ir a conciertos, el teatro, e incluso a ver películas de James Bond.
Los conciertos me gustaban, me interesaba sobre todo ver cómo se sentaban y escuchar el protocolo de afinar. Luego dependía del autor que me aburriera o no.
En cualquier caso nadie se daba cuenta. Era una nena muy bien educada y ni un sólo gesto hacía notar mi desinterés.
El teatro me gustaba mucho, más que nada porque salían actores que también veía en la tele y eso les daba un plus de atención en mi mentalidad pedestre. Muchas veces no entendía nada, pero sí lo suficiente como para cogerle un odio visceral a tal o cual personaje y luego no poder soportar al actor de por vida.
Entonces los estrenos de las obras se hacían en San Sebastián, así que toda la cartelera madrileña pasaba por el Victoria Eugenia y por mis asombrados ojos.
Era el final del verano.

Previamente era el Festival de Santander el que iniciaba el periplo.
Allí, lo digo con toda propiedad, aprendí a odiar el ballet y el flamenco con todas las fuerzas de mi incipiente gusto infantil.
Vi obras monumentales, bailarines imponentes, coreografías que han pasado a la historia, y como resumen de todo sólo me queda una especie de desprecio visceral (inexplicable) hacia todo lo relacionado con esa gimnasia torturante hecha mariconada que es el ballet, hacia ese esfuerzo sobrehumano de los bailarines para parecer alados, flotantes, livianos...en contra de toda lógica habida cuenta del peso testicular que todos deben de tener de nacimiento (a no ser que se metan rollos El Elefante, como Elvis) y repugnancia hacia esas figuras asexuadas, sin formas, con osamentas repulsivas, de cuellos vertebrados y gestos rígidos al borde de la histeria. Sólo puedo comparar la repugnancia que me producen con otra similar (aquí tengo más tendencia a la risa que al asco) que tengo cuando veo las caras expresivas de ansiedad y neurastenia que ponen los miembros de los coros de ópera.

También aprendí a odiar tiernamente el flamenco. Empezó la cosa gracias a Antonio, el bailarín, que a pesar de que hacía unas coreografías divertidísimas y sacaba un vestuario triscante no paraba de bailar siempre lo mismo, acabando con unos zapateados que literalmente me destrozaban los nervios. Tal era el mimetismo con la cosa que se me iban hinchando los pies y me dolían las plantas como si hubiera estado yo de pataleta.
Una vez incluso me descalcé unas sandalias plateadas monísimas, y fui andando hasta el coche de mi tío por una acera asombrosamente limpia tras una lluvia veraniega típica.
Qué fresquito, qué paz...
Pero lo peor de todo no era Antonio o la pelma insufrible de Lucero Tena con sus castañuelas y meneos por el borde del escenario. Lo peor era cuando les daba por el cante jondo con orquesta. Y lo más peor cuando además el cantaor, como en algunos casos pasaba, venía a la casa de mi familia a vivir...y ensayar.
Mi madre, que además de panzer era muy tolerante, asistía encantada a todo aquello que ella misma había provocado. Reconozco que a veces la cosa no estaba mal, sobre todo si pillaban un buen pedalier y contaban anécdotas desternillantes, pero cuando lo que se escuchaba desde arriba era aquel ensayo una y otra vez (con piano) de las canciones de Falla, del Amor Brujo y cosas así, venga candela, y otra y otra y otra, el odio ya no necesita justificación.
No hay nada comparable, ni la más demente de las alumnas soprano que se pueda tener lo iguala. Que ya es decir.

Luego el tiempo ha hecho un puré con todo ello y ahora es el día en que reacciono como un resorte ante cosas asociadas y casi no tengo que pararme a pensar la razón de la urticaria.

Exhibicionismo, chulería rumbera, ruido, gritos, gestos exagerados, volumen hasta la distorsión, actitudes prepotentes en el escenario, mariconerías artísticas, fingimientos (de sufrires, de congojas), todas estas cosas me dan el mismo asco, igualico que si escucho a alguien potando en un avión o tras una puerta.
Mi reacción, automática, es intentar buscar un frasco de colonia que suelo llevar en el bolso (para olerlo yo, naturalmente) y salir corriendo.

La cosa agresiva ya me sale cuando me lo quieren argumentar.
Mejor no intentarlo, aconsejo.

31 marzo 2008

It was a lover and his lass...




El origen...






Y algunas versiones, la de Finzi (mi favorita)



Y esta otra (sobre foto fija) bellísima.

Es tiempo de primavera, dicen...momento para retozar.
Ánimo, que luego vienen los calores y ya da más molicie.

It was a lover and his lass

It was a lover and his lass,
With a hey, and a ho, and a hey nonino
That over the green cornfield did pass.
In spring time, the only pretty ring time,
When birds do sing, hey ding a ding a ding;
Sweet lovers love the spring.

Between the acres of the rye,
With a hey, and a ho, and a hey nonino,
These pretty country folks would lie,
In spring time, the only pretty ring time,
When birds do sing, hey ding a ding a ding;
Sweet lovers love the spring.

[ This carol they began that hour,
With a hey, and a ho, and a hey nonino,
How that a life was but a flower
In spring time, the only pretty ring time,
When birds do sing, hey ding a ding a ding;
Sweet lovers love the spring. ]

And therefore take the present time
With a hey, and a ho, and a hey nonino,
For love is crownéd with the prime
In spring time, the only pretty ring time,
When birds do sing, hey ding a ding a ding;
Sweet lovers love the spring.

[...'cause the sun shines]

William Shakespeare




Un amante y su enamorada
Con hey y oh
Se pasean por los trigales verdes
En la primevera, la única agradable temporada para casarse,
Cuando los parájos cantan, hey ding a ding a ding ;
A los enamorados les gusta la primavera.

Entre los montónes de centeno,
Con hey y oh,
Dichos bonitos los campesinos se dicen,
En la primavera...

Así disfrutan del tiempo
Con hey y oh,
Porque el amor reina
En la primavera, ....

Autores que han puesto música a este texto:
Gerard Barton (1861-?) , "It was a lover and his lass", published 1803.
Dudley Buck (1839-1909) , "Spring Song", op. 76 no. 2.
Geoffrey Bush (1920-1998) , "It was a lover and his lass", 1956.
Rebecca Clarke (1886-1979) , "It was a lover and his lass"
Henry Clough-Leighter (1874-1956) , "It was a lover and his lass", published 1906, stanzas 1,3.
Madeleine Dring (1923-1977) , "It was a lover and his lass"
Richard Bruce Faith (1926-) , "It was a lover and his lass"
Gerald Finzi (1901-1956) , "It was a lover and his lass", op. 18 no. 5 (1940), from Let Us Garlands Bring, no. 5.
Arthur Foote (1853-1937) , "It was a lover and his lass", op. 10 no. 1, published 1885, stanzas 1,4.
Mervyn, Lord Horder, the Second Baron of Ashford (1910-1998) , "It was a lover and his lass"
Erich Korngold (1897-1957) , "When birds do sing", op. 31 no. 4, from Four Shakespeare Songs, no. 4.
Ernest John Moeran (1894-1950) , "The Lover and his Lass"
Thomas Morley (1557-1602) , "It was a lover and his lass"
Sir Charles Hubert Hastings Parry (1848-1918) , "A Spring Song"
Roger Quilter (1877-1953) , "It was a lover and his lass", op. 23 no. 3.
Peter Warlock (1894-1930) [pseudonym] , "Pretty ring time", 1925, published 1925.

23 febrero 2008

23 F

Hoy es 23F.

Es un día para recordar, para mantener en la memoria para siempre.

Un día muy especial para los músicos.





Cumpleaños de Haendel.

 
____________________
Diciembre de 1704. Dos hombres se aprestan a luchar, florete en mano. De la tierra cubierta de hierba, más caliente que el aire, se eleva apenas un aliento de cordura en la fría mañana. Los duelistas se estudian girando uno alrededor del otro. Se habían conocido el año anterior, en Hamburgo, congeniando enseguida; Johann había introducido a Georg Friederich en los círculos musicales de la ciudad, le había ofrecido su hospitalidad y ¿cómo se lo pagaba? ¡Negándose a cederle el puesto del clavicordio en la interpretación de "Cleopatra", su propia obra! Enardecido por el recuerdo de la afrenta asesta una estocada que su amigo evita echándose a un lado. En el silencio helado del campo sólo se escuchan sus jadeos. Ambos son demasiado jóvenes y orgullosos para pedir disculpas o aceptarlas. Tres urracas se posan en las ramas desnudas del cercano bosque, testigos oficiales del duelo. Los hombres amagan, cintan, atacan, se defienden expulsando vaho por la boca, ya empiezan a sudar a pesar del frío. Qué lejano parece su reciente viaje a Lübeck interesados por el puesto de organista de la catedral, aquella sana camaradería, las comidas y conversaciones abundantemente regadas con vino, piensa Georg mientras evita a duras penas la esgrima de Johann, bastante mejor que la suya. Hamburgués engreído... ¡Es la envidia, la envidia le corroe por haberle ganado el puesto de clavicordista en el Gansemarkt Theatre de su ciudad! ¿Pues no pretendía que abandonara sus obligaciones profesionales para darle gusto? ¡El puesto era suyo, él lo había conseguido por sus propios méritos!

Es entonces cuando sucede: Johann Mattheson, de veinte años, aprovechando un descuido de su oponente, Georg Friederich Haendel, de diecinueve, lanza una certera estocada directamente al pecho y, ante la perplejidad de ambos, la delgada hoja del florete se rompe con un chasquido. ¿Qué ha sucedido? Los dos jóvenes quedan inmóviles en medio del campo, respirando agitadamente en la atmósfera helada y transparente. Un botón de la casaca de Georg detuvo el golpe. Un centímetro a la derecha o a la izquierda y su amigo estaría muerto, piensa Johann mientras deja caer la espada, aturdido. Haendel le mira, no menos asustado que él, y tras unos segundos deja caer también su arma y le ofrece la mano. Mattheson la acepta. Primero sonríen y luego ríen, ríen salvajemente en el prado sin soltarse la mano, espantando a las urracas que levantan el vuelo y se alejan en el cielo blanco. el cielo blanco.

---

Unas biografías dan por cierta esta anécdota y otras no. A mí me gustó pensar que sucedió, que durante un instante su genio y nuestro placer estuvo a un centímetro de no haber existido nunca.


Escrito por Jesús Miramón

04 febrero 2008

Santa Águeda

video

Está la calle llena de gente, de críos, de coros cantando.
La víspera de la santa es tradición salir a cantar.

Zorion, etxe hontako denoi!
Oles egitera gatoz,
aterik ate ohitura zaharra
aurten berritzeko asmoz.
Ez gaude oso aberats diruz,
ezta ere oinetakoz.
Baina eztarriz sano gabiltza,
ta kanta nahi degu gogoz.

Santa Ageda bezpera degu
Euskal Herriko eguna,
etxe guztiak kantuz pozteko
aukeratua deguna.
Santa maitea gaur hartu degu
gure bideko laguna.
Haren laguntzaz bete gentzake
egun hontako jarduna.

La traducción sería:

¡Felicidad a todos los de esta casa!
venimos llamando,
de puerta en puerta como una vieja costumbre
con intención de renovarla este año.
No somos muy ricos en dinero,
ni en zapatos.
Pero andamos con la garganta sana,
y tenemos ganas de cantar.

Estamos en víspera de Santa Águeda
día de Euskal Herria,
El día que hemos elegido
para llenar las casa de alegría cantando.
Querida Santa hoy hemos cogido
a nuestro amigo del camino.
Con su ayuda podemos llenar
espera de este día.


Luego pasan la sábana para que tiremos las perras desde los balcones.

El grupo que he grabado (unos segundos) cantaba estupendamente, después han regalado unos cuantos cantos más y han sacado buena cosecha.

Chocolate con churros, fijo.


Souvenir




Me habían regalado el disco hacía poco tiempo, así que me llevé un pequeño cassette con auriculares para escucharlo.
Todo empezó en Torrevieja, donde fuimos cantando con el coro que por cierto ganó no sé qué premio.
Subimos en el ascensor a las habitaciones.
Yo me bajé la penúltima en el cuarto piso y las puertas se cerraron tras de mi.
Antes de que comenzara a caminar se volvieron a abrir, me apretó con fuerza entre unos brazos que me parecieron curiosamente fuertes ya que aparentaba delgaducho, y me besó.
Sólo había sentido algo así cuando me besó Julio, un chico alto y bastante raro, con pinta de baloncestista ido. Curiosamente lo que iba a ser un estúpido beso de despedida se transformó en una experiencia singular, me temblaban las piernas, apenas podía respirar y sentía que iba a desmayarme de mareo, de pasión, de deseo.
En Torrevieja me pasó lo mismo. Habían pasado varios novios, ligues, amigos...sin dejar huella y de nuevo estaba ahí la misma sensación.
Sin decir palabra bajamos a la calle por las escaleras y acabamos en la playa.
Apenas recuerdo mucho más, tal era el mareo, la borrachera de sensualidad que tuvimos los dos.

No volvimos a vernos hasta que nos encontramos por casualidad en aquella cafetería.
El llevaba su camisa de cuadros, y sonrió como recordaba. El mareo acechaba.
No teníamos tiempo ninguno de los dos, así que quedamos en quedar.
Esa misma tarde me propuso ir con él al día siguiente a Pamplona. Tenía un par de exámenes para ver las notas y otro por hacer, luego volveríamos juntos.
Fuimos en autobús, una expedición. Desde que arrancó hasta que llegamos no me soltó la mano o el hombro. Contacto perpetuo.

Cuando estuve sola escuché la cinta. Me gustó muchísimo, me sigue gustando.
Estuve paseando, me compré un par de libros y me fui al campus a leer.
Hacía algo de frío, así que acabé en la cafetería.
Cuando volvió casi no recordaba su cara, pero daba lo mismo, en cuanto me tocó volví a perder el equilibrio.
Volvimos en otro bus, bajé al garaje de mi casa a por mi coche y nos fuimos a la de sus padres.
Su madre le había dejado comida, bebida, y una lista de instrucciones tan larga como la del pedido que colgaba de un calendario de la Caja Laboral.
No dejamos casi nada. Y Paul Simon no dejó de sonar.

Hoy he escuchado esta canción y me he acordado de J.
He vuelto a sentir un mareo y algo de flojera, pero creo que es que me han pegado la gripe.

31 enero 2008

De rateros

Flautista / Hendrick Ter Brugghen

Ayer recibí un mensaje de M. avisándome de la muerte de L.
Había sido profesor suyo y fue durante muchos años miembro de la O.S.B. es decir, de la Orquesta de Bilbao.
Por lo visto no fue nadie de dicha entidad a su funeral. Ni siquiera uno de la oficina de la orquesta.
Natural.
Hace muchos años que todo está en manos de gestores. Lo que antes era una cuestión más de voluntariado que de otra cosa, ahora son empresas, y como tal funcionan, sólo que peor.
Hasta en la empresa más cutre le regalan un reloj de despedida al empleado cuando se jubila.
En la música no. Se jubilan y los mandan a casa encantados de librarse de su presencia viejuna.
Los alumnos que fuimos, recordamos esto (hace un momento lo hacía con M. por teléfono) con pena y algo de desprecio.

Siempre he intentado que mis alumnos se fueran a estudiar fuera, que aprendieran de las fuentes, estilos, modos, técnica, pero eso se ha transformado ahora en una especie de peregrinación pedomística, de via crucis de sabidurencia, de ciudad en ciudad, de profesor en profesor como si el conocimiento les fuera a llegar por ciencia infusa o cagada de paloma santa en uno de los andenes por los que corren.

L. fue un buen profesor y un buen músico. En el recuerdo que tengo se mezclan esas cualidades con otras peculiaridades de su persona no menos interesantes. Una de ellas que era un piropero compulsivo, salir entre atriles a cantar era como pasar por delante de un andamio, con L. allí lanzando requiebros.
Otra que tenía una enfermedad de la que acabó operándose para consuelo de sus compañeros de fila, que hacía que se le empinara un trapo del polvo (amarillo con rayas negras, académico) que usaba para secar la flauta, formando una especie de tienda de campaña peculiar. Toma tronío!
M. tocó en su funeral. Su alumno y sin embargo amigo agradecido. Ya está en primera fila.
En nuestros funerales probablemente pongan un disco, si no se entera Teddy.

Al tiempo que comentamos estas cosas me cuenta que el "comealubias" ha sido defenestrado.
Entre ellos se matan.
Han puesto a la cabeza de todo lo musical a gestores infames, gentuza, miserias humanas, incultos impresentables, pelotas, rufianes de partido, y entre ellos se matan, según a qué familia de mafiosos pertenezcan.
El comealubias, llamado así porque era un gordo de gula indecente, sin más conocimiento que un par de cursos de eso o aquello, sin terminar estudio elemental alguno, repartía el Deia y de ahí pasó a funcionario de la Diputación.

Es acojonante la Diputación de Bilbao, no hay más que ver hasta donde se llega dentro, como la Rosa Díez, famosa telefonista del mismo edificio. Ni Deusto ni Oxford, no hay parangón.

Pues bien, de funcionario botones, recoge carteles, transmite notas, acabó en adjunto del de cultura, y de ahí a cabeza primera. Vestido de Armani, sin perder ese allure a establo.
Un imbécil sin conocimiento alguno decidiendo quién, cómo y qué tocaba...y cuanto cobraba.
Este sí, este no...por cierto...que me han quedado unos flecos de imprenta, a ver que me ofreces por tanto de cachet. Y luego asombrosamente un sobre con dineros contantes y sonantes.
Con tamaña gestión fué ascendido. Lógico.
Tras estar varios años como gestor del medio que más dinero maneja en conciertos y espectáculos de Bilbao, ahora (hay espagueti volador) de nuevo vuelve a ser funcionario raso.

No quiere decir nada. Habrán puesto a otro imbécil similar, o peor, a un melómano, y todo seguirá su curso. Los músicos haciendo cola, esperando ser recibidos para poder entregar sus proyectos, sus programas, mendigando tiempo de un advenedizo. Dejemos el respeto en alguna parte.

No conozco una profesión en la que haya tal cantidad de ladrones, incapaces, mafiosos, y fantoches manejando las carreras y el trabajo de personas que para llegar a conseguir sacar la cabeza tienen como poco que haber estado más de quince o veinte años estudiando, eso sin contar con que no terminan nunca.

Así va todo.

He quedado con M. para tomar algo. Y nos veremos en los próximos conciertos, yo iré a uno suyo cercano, y el a otro mío.
Lo pasaremos bien, como siempre, y nos reiremos como piratas.
Es nuestro privilegio.

25 diciembre 2007

Rancheras




Cuando era pequeña tenía montado un taco considerable con mis afectos.
Hija de divorciada en una época en la que eso ni se mencionaba, conocí y aprendí a querer a mi padre ignoto por fotos y recuerdos embarullados.
Como se parecía considerablemente a Jorge Negrete, cuando veía un cartel, un disco o película (ponían cantidad de ellas en la unitele) se me formaba una amalgama de sensaciones inquietantes, mezcla de adoración y espanto.
Dorita, una tata asturiana de mano muy larga, era sumamente aficionada a novelas de amor, regaliz de palo y rancheras. Por este orden.
Se sabía todas y las cantaba con tal desgarro vivencial que daba espanto oírla.
Cuando se trataba de que la amante despechada iba a rajar al traidor, lo decía con tal furia visigoda que verla luego con el cuchillo cebollero inquietaba hasta a mi tío, que más que tranquilo era pánfilo respecto a estados tensos femeninos.

Le fui cogiendo el tranquillo a las rancheras hasta que llegué a una especie de saturación de intensidades tal que no aguantaba ni escuchar "El Relicario" de los nervios que se me ponían ante tanto sentimiento.

Hace no mucho, en casa de M.J. mientras configuraba algo en el ordenador (siempre voy a eso, me lo tengo que mirar...), su marido, I., puso un disco de rancheras.
Cantaban unos mozos sonrientes en una foto sacada con gran angular para que cupieran todos los gorracos.
No estaba mal, tenían buenas voces, pero al cabo de dos o tres le pedí que me pusiera otra cosa, no atinaba con los comandos de la neura que se me iba poniendo...

Mientras conducía en mi viaje a la Galia ibérica, donde ahora estoy, vine escuchando una recopilación que había metido en un lápiz de memoria y en estas Caetano Veloso se arrancó con el "Cucurrucucu paloma" acompañado de un cello. Como no se parecía en nada a una ranchera de rigor lo escuché con gusto...y me dio por pensar en ello.
Ya sé el momento en que se me triscó el gusto. Cuando las empecé a escuchar cantadas por mujeres.
Con Chavela Vargas no importaba mucho, eran tan perceptibles la masculinidad y virilidad involucradas en el asunto que la cosa no inquietaba, discurría...
Pero un día empecé a ver a otras, otro me puse a buscar en el tube... y la cosa ya quedó meridiana.
Me aturden, me perturban, me sacuden los esquemas y me dejan agotada.
No puedo ver cantar esas mujeres rodeadas de señores bajitos con sombrerotes enormes, haciendo gestos con la tripa, como el repulsivo cuervo del morenin, y poniendo los brazos en jarras y amenazando con letras furibundas en actitudes del machorro más bien armado de la comunidad.
Algo parecido me pasa cuando veo a las furias nacionales cantando cosas muy fieras vestidas de faralaes con pelorros en los brazos y unos gestos de cantinero de bar de puerto.

Así que desde este bar estupendo, con su wifi y su canesú, manifiesto mi más absoluto espanto por las señoras cantadoras de rancheras y muy cerca, sin apenas sacarle una cabeza, le siguen en horror las cantadoras de cuplés furibundos o de lo que se ha dado en llamar "canción española", que es una cosa llena de cuernos, de otras, de abandonos, y de mujeres que notan que no sienten nada al hacerlo con su propio y lo cantan a voz en grito.

Uffff...

19 diciembre 2007

Duerme...




John Eliot Gardiner, coro Monteverdi, English Baroque Soloists.
Bernarda Fink canta: "Schlafe, mein Liebster,"
del Christmas Oratorio (BWV 248) de Bach.


La más bella canción de cuna.

08 diciembre 2007

Bach




Puede que la posibilidad de escuchar el Oratorio en directo no esté al alcance de todos, pocas veces se hacen todas las cantatas completas, y tal vez por eso muchas de sus arias son desconocidas.
Esta concretamente es el aria nº39, en eco, de soprano.
Contesta el oboe, contesta la voz del niño, no (no hay que tener miedo a la muerte), sí, (sí, hay que alegrarse de la dulce palabra, del nombre del Salvador).

Sin prisa



En el local de ensayo ya han puesto un Misterio y un árbol.

Las caravanas son ya interminables. Hay que tener paciencia.
En el lápiz USB he metido casi todo música brasileña. En el Ipod Bach.
La radio funciona perfectamente, pero me armo un taco con tanto botonin y con el mando a distancia.
En el viaje a Galicia para la Nochebuena me haré con ella.
Hace siglos que no voy por allí, era como mi segunda casa.
Tengo un nudo de sedal en los recuerdos y generalmente cuando me pasa eso, como cuando pescaba, suelo cortar por lo sano.
He encargado ya los tres kilos de caracoles que voy a llevar cocinados. Me toca.
Las tiendas están impracticables y la tendencia tendera al timo aumenta.
Ya tengo encargado lo que será mi regalo de este año.
Pasaré a buscarlos el lunes y me pondré a hacer paquetines para los amigos.

Por todas partes va subiendo el grado de tensión. Una especie de nerviosismo generalizado que me hace percibir mi tranquilidad como algo extraño, como si fuera un especie de seta entre rabos de lagartijas.

El otro día me dijo A. que hacía tiempo que no me veía tan bien y me extrañó.
Tal vez la clave del asunto es que cuando nos pensamos que estamos muy bien suele ser subidos en la cresta de una ola loca. No cuando estamos en medio de una calma chicha.

Quedan días de ensayos, de conciertos navideños. Me gustan mucho esos conciertos, me emocionan. Los mismos villancicos de siempre, las mismas sensaciones. Me gusta.

Dicen que estas fechas son tristes para los que han perdido a sus seres queridos.
Yo hace tiempo que no tengo a nadie. A nadie de familia, me refiero. No creo que eso sea así.
Cuando llegan estas fechas recuerdo lo felices que fuimos, sí, pero no todo el tiempo. Quiero decir que pasa por mi cabeza cómo hacía tal plato mi madre, cómo colocaba la mesa mi tía, o cómo calentaba el coñac mi tío. También recuerdo cuando venía con bichos colgando, faisanes, conejos, cajas de ostras...mucha gente en casa, risas, humo, música que se escuchaba desde arriba en la cama, mientras luchaba contra el sueño. Pero para ello tengo que pensarlo.
En general mi recuerdo es simplemente una sonrisa, una especie de estado plácido.

Luego he vivido muchas fiestas tristes, pero esas también las recuerdo con una sonrisa similar...sobreviví. Y aquí estoy. Ja!

Decía que me gustan mucho los villancicos y hay uno en especial que me gusta más que todos, pero ese lo pondré otro día.
Hoy quiero pegar este tubi de George Michael.
A mi me pirria este hombre. Me gusta cómo baila, cómo todo, le adoro.
Un día estaba viendo el festival homenaje/aniversario de la muerte de Mercury y tras haber cantado este, aquel, el otro, el más de lo más...salió él cantando Somebody to Love.
Igual hay alguien que lo puede escuchar sin moverse, sin tararearlo...un super piedro.
Lo dudo...

02 diciembre 2007

Diciembre

Fotos de Fernando Gómez


Ayer empezó este último mes del año.
No podía empezar de mejor manera.
Llegué a todo. Llegaron todos, y el concierto fue un placer.
Con tan buen motivo nos juntamos amigos desde hace más años de los que pueda recordar.
Es imponente la sensacion, una cosa dentro, potente, ardiendo, de que nos queremos incondicionalmente.
No hay nada igual.
A la mañana siguiente me levanté temprano, agotada, porque tenía que ir imperiosamente a Lidl. Había, hay, una oferta de una radio para el coche con entrada USB y de tarjetas.
La posibilidad de llevar horas de música en un lápiz de memoria, o de poder conectar el Ipod por un buen precio hizo de despertador con más eficacia que el chisme que tengo para eso. Está sin pilas.
Decidí ir a esperar que abrieran porque según mi experiencia cada vez que hay algo que merece la pena desaparece en las dos primeras horas.
Iba con las luces bajo un sirimiri que parecía niebla y al llegar a la curva que enfila Erandio me encontré con esa aparición.
He sacado las fotos del Correo, allí en el enlace que he pegado hay muchas más.
He visto crecer ese barco poco a poco. He visto moverse a unos hombrucos empequeñecidos por entre sus tripas, hasta transformarse en una especie de ciudad semoviente.
Ayer salía a la mar.
Una botadura así es algo impresionante, verle salir remolón, tirado por los remolcadores fue emocionante. Tanto que con el coche parado junto a la ría, como otros muchos que asistimos asombrados a ese inmenso parto, se me fueron cayendo unos lagrimones de panoli sensiblona.


Tuvieron que cerrar el Puente Colgante porque en la primera prueba de mar las antenas le tocaron y no era cosa de tener que volver a quitarlas.
Así, con todo paralizado, los coches, el puente, fue saliendo la enorme criatura hacia el Abra, escoltado por algunas traineras que optaron por dejar el entrenamiento para acompañarle, como si le llevaran de la mano para que no tuviera miedo al mar abierto.


Espero que tenga una buena singladura...siempre.

A media mañana vino D. con una botella excelente y un salmón de vicio.
Cocí unos langostinos, hice una mayonesa (espesa, como le gusta D.) bajó A. y nos dispusimos a tomar el aperitif.
Recordando el concierto, volviendo a gozar del placer de una schubertiada de ese calibre, celebramos otra vez que estamos vivos.
En Mezzo un violoncellista tocaba algo contemporáneo.
En un momento dado arrancó con las Suites de Cello solo de Bach.
Callados religiosamente escuchamos esa perfección musical, esa belleza que casi duele.

Ahora está sonando la 3 mientras escribo.

Cuando vuelva esta noche del ensayo veré cómo queda el balcón iluminado.

29 octubre 2007

Cultura

Mujer con un cigarrillo / Picasso


Este verano que ya parece lejano apenas he podido llevar a correr a los perros.
Por una u otra causa los fines de semana se han quedado sin su paseo por Orduña.
Ayer fuimos por fin. Hacía un día especialmente bello. Plácido, silencioso y claro, con esa luz de otoño sin brumas que parece que sale de las cosas y la tierra.
Mirarlo todo escuchando los jilgueros y el tren lejano fue especialmente agradable mientras fumaba.
El rito del pitillo no consiste en sorber, es tanto o más importante sacar el paquete, buscar el cigarro, ponerlo en la boquilla y encender.
Me he comprado una de esas boquillas pequeñas (ya no hay glamour en los estancos corrientes) con su flitro recambiable. Resulta inquietante ver el alquitrán que va quedando en el plastujo, hasta que se obtura...
Efectivamente, tal y como imaginaba se me anula el apetito, y sólo me apetecen las pastillas Juanola.

J.I. tenía el Babelia y me habló del libro de Jonathan Littell, no le he leído y me lo va a pasar en francés ya que lo compró antes de que lo editaran en castellano, parece ser que sale ahora.
Leo la entrevista y siento un escalofrío.

Probablemente los daños recibidos, la verdadera maldad hiriente y letal, han sido siempre emitidos de forma refinada, culta y cruel. Constato el hecho de que nada me ha marcado más, ni la peor herida, ni el mayor golpe.
A su lado todo palidece, resulta blando y melifluo, hasta la muerte se presenta como algo consolador.

Sobre el piano veo un montón de partituras, J.I. se sienta contento y toca una nana de Grieg.
Siendo como es una de las personas más cultas que conozco, se me pasa el frío y me entra una sensación parecida a la esperanza, una cierta confianza...

En la floristería de abajo ya no caben. Está todo rebosando de ramos y coronas para el ritual.
Al lado la degustación ha vuelto a abrir. Ahora es una chica cubana la que se ha animado con el negocio.
Pregunto por el café, mi café. Lo han cambiado. Tendré que seguir haciendo el viaje aprovisionador, dos paquetes de medio kilo para tener reserva, a Maidagan.
Ya no puedo cambiar de marca.

La medida de mi devoción por el mundo gatuno me la está dando el nuevo lobby.
Fusi, en perfecto estado de salud y felicidad es el paradigma de la dulzura y el afecto devoto.
Los demás son intocables, comen y pasean por la casa cuando no hay visitas, se sientan cerca o miran mis manejos en la cocina con interés y duermen en mi cama sobre mis piernas o junto a ellas, pero no puedo tocarlos, apenas mirarlos, una mirada mantenida les asusta.
Es como tener un poco de vida salvaje adoptada. Me gusta así.

Hace años estrené y grabamos para RNE una Misa de H.Reutter para voz, violín y cello.
Luego los dos instrumentistas la repitieron con distintas cantantes, y distinta suerte.
De nuevo la voy a hacer, me apetece la idea sobre todo por su dificultad.
Junto a ella, en el mismo programa haremos otra misa de J.Langlais para voz y órgano.
Me gusta esa sensación, algo conocido retomado con otra perspectiva, partitura nueva todo por delante para crear.

Hablando con D. un día de esos suyos en los que quiere vender todos sus instrumentos y dejar la música definitivamente, le decía que eso se lo podía permitir por lleno. Es un estado mezcla de satisfecho y harto. Se tiene cuando ya has hecho todo lo que querías hacer. Cuando ya has estado en los sitios que te interesaban, con los directores y los músicos que realmente importaban y las obras y autores imprescindibles, admirados.
Entonces, ya satisfecha la necesidad personal de músico e incluso rebosada, te puedes permitir el lujo de mandarlo todo al pairo, de enseñar a quien quieras o de volver a trabajar únicamente por placer.

Ya rueda el nuevo sistema en mi ordenador.
La instalación ha sido sencilla, va todo como la seda a toda velocidad.
Una de las características de Apple ha sido siempre esa; cada nuevo sistema siempre más rápido. Mi necesidad de nuevo portátil está bastante apaciguada. Es de agradecer...

Para compensar estoy pensando en cambiar el cuarto de los huéspedes. Otro colchón, un armario, cambiar la biblioteca, poner otra con menos fondo y más alta para quepa todo lo que ahora está en doble fila.
Empapelar. Un papel de tela, con rayas o uno toile de Jouy de dibujo pequeño, claro.

Hablando del cuarto de los huéspedes...




23 octubre 2007

Calypso




Uno de los discos que estoy metiendo en el iPod es esta joya de Robert Mitchum.
Hace tiempo, buscando una imagen del actor me topé con esta carátula, seguir buscando para escuchar el disco fue lo siguiente.

Es un disco especial, cuando escuchas las canciones le ves.
Es mirada cínica, sus andares, su gesto interrogante con las cejas...

Pero una vez vista la carátula ya es imposible no estar recordando todo el tiempo ese biombo, esa mujeraza provocadora, esa botella de ron.
Esa pose semi sentado sobre la mesa, con la copa y el pitillo requemado entre los dedos...

No sé la razón, pero me han borrado el enlace los de Odeo.
Así que veré de subir un par de canciones por otros medios.

Mientras...dejo esta otra, que no está en el disco, pero que ilustra la figura.

13 octubre 2007

Humo

Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese...qué se yo...¿viste?

Así comienza Balada para un loco, un tema que siempre me gustó escuchar. Me hacía sentirme dentro del paisaje. Es una de esas músicas, de las muchas que tiene, que me gustan por encima del irresistible personaje de Piazzolla, persona terrible sólo comparable en ego y prepotencia con otro argentino imposible: Ariel Ramírez.
Un día que tenga mejor humor igual cuento algunas anécdotas increíbles.

Las tardes de Algorta, ahora en otoño, tienen un resol bello y frío, que desaparece de pronto y deja paso a un silencio de anochecida de fiesta y de paseos.
Ayer acabamos así en la cocina, con Frescobaldi, Dowland y Bach, en buena compañía.

Hace poco se me olvidó una fecha que me dije debería recordar. No quería olvidar aquel dolor sangrante, aquella angustia.
Se me acaba de pasar otra fecha similar. Con el coche perpendicular al acantilado y el agua golpeando el parabrisas. No sé que me pasa con los recuerdos, toman decisiones propias y se van por el mismo camino.
Hace tiempo que han cerrado el acceso a esa zona, por lo visto las tentaciones eran demasiadas. El último caso que recuerdo fue una decisión por problemas económicos. Un panadero, gran espanto en el mercado por la noticia.
Qué valor hace falta para meter primera.




Les pedí a D. y a I. que dejaran un momento los instrumentos para sacarles una foto.
Son bellísimos. Qué diferencia entre hacer un aria con laúd sólo, que ritmo, que marea por debajo al hacerlo con la guitarra barroca. Estupenda sensación.

Si consigo superar los chantajes emocionales que me lanzan, y las nauseas, volveré a fumar.
Parte porque sigo siendo fumadora, pasiva o no, parte porque así contendré el vicio comestible, pero sobre todo por llevar la contraria a esta protección impuesta, esta mentira infame con la que nos están atufando.
No conozco ninguna familia enferma o deshecha porque el padre sea fumador. Conozco demasiadas destrozadas por padres borrachos, maridos alcohólicos, irascibles, bestias humanas dementes, que destrozan las vidas de los que les soportan y hasta quieren.



Me gustaría que fuera invierno ya.
Estar con la calefacción, los gatos en las cestas encima de los radiadores, una buena película, café...un pitillo.



Añado este poema de Manolotel que me resulta imprescindible

Vivir es un camino; morir, nada
digno de reseñar, salvo en la esquela.
De vivir a morir, la carabela
navega a impulsos de una bocanada

Oxigeno que arde en la enramada
cavidad del pulmón. Una candela
de papel donde dice: “El tiempo vuela”
Y el tiempo es la ceniza acumulada.

Fumemos, corazón, toda la vida
entre los dedos. Que al abrir la boca
emerja el humo que la vida apoca.

Fumémonos la muerte y consumida,
con el último aliento, de humo, un beso
por amor a la vida, flote ileso.

24 septiembre 2007

Glorias



De los pocos autores de ópera que soporto he de apartar a uno que considero especial.
Puccini consigue además de gustarme convencerme. Es un gran músico. Por eso.
El año que viene es su aniversario, así que supongo que se programarán muchas obras suyas.
He propuesto, y han aceptado, hacer la Misa de Gloria.
Estoy deseando empezar los ensayos. Es una obra de juventud, pero a pesar de todo madura y de una belleza singular. Algunos de sus temas los usa luego, otros muchos autores lo han echo, en óperas como Manón Lescaut. Ya la trabajé hace tiempo vocalmente con otro coro, pero ahora voy a dirigirla, con todo lo que eso supone. Analizarla, concebirla, desmenuzarla para poder hacer sencilla su interpretación, dirigir y ver cómo empieza a sonar, a encajar todo, tiene que ser un placer, la gloria.
Va a ser un trabajo estupendo, desde cero.

Revuelvo entre las partituras de las baldas grandes para buscar la Misa donde están también las de piano, flauta y algunas obras grandes de coro y aparecen los Preludios de Chopin. No me resisto a tocar otra vez el 28 en Mim, qué placer. Este que pego lo hace además impecablemente, no como yo, que meto notas falsas...




Los bichos me siguen por la casa como libélulas o mosquitos a la luz.
Me siento como una especie de Hamelín multidisciplinar. Se tumban luego mezclados haciendo bultos tricolores en las cestas.
Me da sueño su sueño, y me siento tan a gusto que me quedo quieta sin moverme para que dure la sensación. Está agradable la casa, la luz, todo, da gusto. Se está en la gloria.


20 septiembre 2007

Palitroques



Al final de las escaleras del local de ensayo estaban estas plantas.
Tras unos días sin ir, me he encontrado con este panorama.
Los calores, las ausencias de gente y supongo que de agua han dejado estos dos arbolines hechos un dios.
Cuando los transplanté, salían las raices del ficus por los filtros del tiesto y eran más grandes las de fuera que las que estaban en el cepellón.
El otro era todo raíz, sin tierra.
Las hojas que se ven en el ficus están todas secas, no se han desprendido, pero son marrones.
Es una especie de reto. Pondré el progreso...si lo hay.

Empieza el otoño.
Una vez, hace mucho, sufrí un congo por estas fechas.
Hoy no.




Le vingt deux septembre
Georges Brassens (1921-1981)

Un vingt et deux septembre au diable vous partites,
Et, depuis, chaque année, à la date susdite,
Je mouillais mon mouchoir en souvenir de vous...
Or, nous y revoilà, mais je reste de pierre,
Plus une seule larme à me mettre aux paupières :
Le vingt et deux septembre, aujourd'hui, je m'en fous.

On ne reverra plus, au temps des feuilles mortes,
Cette âme en peine qui me ressemble et qui porte
Le deuil de chaque feuille en souvenir de vous...
Que le brave Prévert et ses escargots veuillent
Bien se passer de moi pour enterrer les feuilles :
Le vingt-e-deux septembre, aujourd'hui, je m'en fous.

Jadis, ouvrant mes bras comme une paire d'ailes,
Je montais jusqu'au ciel pour suivre l'hirondelle
Et me rompais les os en souvenir de vous...
Le complexe d'Icare à présent m'abandonne,
L'hirondelle en partant ne fera plus l'automne :
Le vingt et deux septembre, aujourd'hui, je m'en fous.

Pieusement nous d'un bout de vos dentelles,
J'avais, sur ma fenêtre, un bouquet d'immortelles
Que j'arrosais de pleurs en souvenir de vous...
Je m'en vais les offrir au premier mort qui passe,
Les regrets éternels à présent me dépassent :
Le vingt et deux septembre, aujourd'hui, je m'en fous.

Désormais, le petit bout de cœur qui me reste
Ne traversera plus l'équinoxe funeste
En battant la breloque en souvenir de vous...
Il a craché sa flamme et ses cendres s'éteignent,
A peine y pourrait-on rôtir quatre châtaignes :
Le vingt et deux septembre, aujourd'hui, je m'en fous.

Et c'est triste de n'être plus triste sans vous.


El veintidós de septiembre

Un veintidós de septiembre al diablo te fuiste
Y desde entonces, cada año, en la fecha susodicha,
Yo mojaba mi pañuelo al acordarme de ti...
Y ahora, aquí estamos, pero me mantengo de piedra,
Ni una sola lágrima más acudirá a mis párpados:
El veintidós de septiembre, hoy, paso de ti.

Ya no se verá más, en el tiempo de las hojas muertas,
A esta alma en pena que se me parece y que lleva
Duelo por cada hoja muerta en recuerdo tuyo...
Que el bravo Prévert y sus caracoles tengan a bien
Pasar de mi para enterrar las hojas:

El veintidós de septiembre, hoy, paso de ti.
Antes, abriendo mis brazos como un par de alas,
Yo subía hasta el cielo para seguir a la golondrina
Y me rompía los huesos en recuerdo tuyo...
El complejo de Ícaro, ahora me abandona,
La golondrina al partir no significará ya el otoño:
El veintidós de septiembre, hoy, paso de ti.

Devotamente anudado con un trozo de tus encajes,
Yo tenía, en mi ventana, un ramo de siemprevivas
Que regaba con lágrimas en recuerdo tuyo...
Voy a ofrecérselas al primer muerto que pase,
Las penas eternas hoy día me resbalan:
El veintidós de septiembre, hoy, paso de ti.

En adelante, el trozito de corazón que me queda
No atravesará más el equinoccio funesto
Divagando en recuerdo tuyo...
Le ha escupido a la llama y las cenizas se apagan
Apenas se podrían asar en ellas cuatro castañas:
El veintidós de septiembre, hoy, paso de ti.

Y es triste no estar ya triste sin ti.

15 septiembre 2007

Septiembre


Mientras poco a poco amarillean las hojas y va refrescando cada vez más por la noche, va avanzando lo que será el nuevo curso de trabajo.
Los conciertos que quedan con el coro son de música popular, por lo que no tengo que ir a los ensayos.
Eso hace que todo tenga un aspecto de vacaciones a deshora.
Me levanto tarde, vagueo, limpio, vagueo, leo...
Me he tragado de un golpe la miniserie de "El día de los Trífidos". Una felicidad.
Curioso ver el origen de las muchas referencias fílmicas que se han hecho.
Es como el guión base de la mayoría de las series y películas sobre catástrofes que ha habido después. Años luz de la purriez de Jericho. Una serie fallida sobre una hipótesis espectacular y sugerente, ese hongo en el horizonte...
Los inquietantes trífidos son unas plantas peculiares, se mueven mejor las puñeteras que yo bajando cuestas.
Pero más inquietante que ver las plantas y el pitorro que lanzan para asesinar el futuro abono humano, es ver sus tres pies; son talmente penecillos regordetes.

Pasamos por carreteras que son como las rayas de la mano de mi vida.
Cunetas, recodos, muchos cambios. Apenas reconozco un cruce en el que retozando en el coche de A.L. y sin coyunda, descubrí por primera vez la gracia de dios orgasmera. Bendito sea aquel pobre, del que apenas recuerdo nada, salvo que su coche era un Mercedes azul y lo tenía todo lleno de cassettes de Los Panchos.
El Espagueti Volador le haya colmado de bienes.

Santillana está repugnantemente llena de turistas, me temo que el año que viene no asomo, habrá que tomarse el chocolate en tabletas.
Curiosamente la mayoría eran catalanes. En un acto irresponsable y generalista, haciendo un juicio temerario pensé que seguro que es porque ahora las tarifas son más baratas.
El Espagueti me castigará...a buen seguro.

He conseguido que el ayuntamiento me quite una multa.
Bajé a sacar el coche, me dejé las partis en una bolsa en el suelo, saqué el coche, me acordé del olvido...bajé a por la bolsa y cuando subí tenía la multa puesta.
Con un mapa del Google, una carta del dueño certificando mi permanencia garajil y el número de licencia municipal de paso, y un escrito contando el asunto, me ha respondido el teniente de alcalde quitándome la sanción.
Quede aquí relatado el acontecimiento para la posteridad.

Cuando salgo con las bolsas de la compra repletas y pesadas, quedo con D. en la terraza del Morrongo (ocupa media calle de mi calle) para tomarnos algo. Cotilleamos un poco y mientras se levanta a por más dosis le digo que estoy pensando en volver a fumar. Como veo la cara que pone añado; con boquilla, claro. Y dice mientras entra en el bar: huy, que bonitoooo!
Sin haber descartado del todo la idea, la verdad es que me la ha chafado considerablemente. Hombres!

Me llama J.C. para contarme su pavor, el espanto ese del vacío, el terror a lo nuevo, la nueva situación cuando ella, por insólita e inesperada decisión, se marche.
Dos semanas quedan antes de la mudanza.
Poco que decir, a parte de escuchar y escuchar y dejar claro que estás ahí más firme que una roca, incondicional. Y curiosamente, ayuda.
Eso y decir lo inexorable de la química, del funcionamiento del cuerpo, del proceso físico que conduce a la paz y el equilibrio.
Hay que tener paciencia mientras tanto y esperar sin hacer tonterías mientras el cuerpo sigue funcionando, vivencial, directo a la salida.


Encontré por fin el azulejo con el reloj de sol para Orduña.
El viento triscó el otro. Creo que era un paisaje con campesinos.
El de ahora me gusta más, es un sol y un globo aerostático.
Ya lo pondré cuando saque foto.
Ahora tengo un gran trabajo por delante; verme todas las series de Poirot.
Un estuche de dvd's repleto.
BIBA!





31 agosto 2007

Interludio


Una vez tuve que comprame una entrada de mi concierto.
Me gustó mucho, fué una obra de caridad.
El segurata de la entrada no podía concebir que alguien con mis pintas fuera del evento.
Yo tampoco.

Hay cosas que ahora tengo seguras y que en otras ocasiones he dudado en manifestar.
Por ejemplo, cosas como despreciar casi todo el género operístico culpable de tantos males.
Creo que la plaga de langostas del artículo precedente, es decir, la plaga de los eruditos figurones es un subproducto de la ópera.
Cuanto más antigua más peligrosa; peores consecuencias, los diletantes se consideran iniciados de un algo indefinible (es un decir) y se empeñan en manifestarse cual gurugoguis.

Su cantidad es pareja (y a veces entrelazada) con las de los seguidores del deporte nacional.
Su ignorancia en el todo de los todos sobre lo que se permiten opinar es total e infinita, pero lógicamente la desconocen.

Así las cosas, este asunto merece un interludio musical sin voces; ese acceso directo a la imbecilidad prepotente que todos los iniciados creen tener porque saben (recuerdan y repiten) cantar un aria de Bellini, Verdi... Monteverdi, o un pasodoble, es un decir...


29 agosto 2007

Artículo

He pedido permiso para publicarlo, pero no me contestan.
Así que os remito a esta dirección.
Merece la pena.

12 agosto 2007

Elección


Caminos principales y caminos laterales / Paul Klee


Hablo por teléfono con un amigo desconocido sobre la duda, el miedo y la necesidad de elección.
Si eliges un camino, los otros no van paralelos, se abren en abanico, desaparecen...
Siempre eligiendo. Decidiendo.

Cenamos tras el ensayo.
No me gusta quedarme, pero entre risas decidimos A. y yo hacerlo, sólo para fastidiar a las perpetuas gorronas chupópteras.
Manuel Galiana resulta ser como parece. Un hombre entrañable con sentido del humor.
Nos reímos mucho sobre todo contando anécdotas y aventuras pasadas.
Malo. Cuando la cosa va de batallitas quiere decir que ya estamos en la era del recuerdo.
Habrá que conformarse, mejor recordar lo hecho que vivir asobinao una filfa perpetua.

La casa parece funcionar casi sola, una vez pillado un cierto nivel de limpieza.
Las ventanas y pinturas tendrán que esperar, al menos hasta estar sola y sin conciertos para hacerlo.
No ha hecho mucho frío este invierno, así que hay plaga de bichos, dicen.
Hormigas, pulgas...
No tienen pulgas, entre las pipetas y los collares no sobreviven, pero sí las consecuencias de haber sido picados.
Pipo casi sucumbe a una teniasis. Me doy cuenta de la pena, de la ternura que me inspira ese perro algo viejo e inteligente hasta el resabio. Ya está bien tras el susto, pero el alarga la convalecencia y pone ojos mustios para seguir siendo el centro de todo mimo.
Mimos a tutiplen.

Leo que Xirinacs se ha suicidado.
Hace poco hablábamos de él D. y yo, precisamente comentando que haría ahora, con tanto grupo anti nacionalista, tanta política de pasillo o de bidé.
Ya tenemos la respuesta.
Era como de la familia de D. por eso nunca faltaba a un acto que la congregara.
Socarrón, alegre, con un ritmo elegante de movimientos, de actitud. Relajante.
Su decisión.

Este año el balcón de la sala rebosa nuevamente de plantas, pero son los tonos de verde y las texturas y formas lo que resalta. No hay muchas flores, he abonado y cardado, pero por lo visto no toca.
El balcón de mi cuarto ha estado dando rosas, dondiegos, geranios y abriendo uñas de gato moradas y amarillas hasta hace poco.
La glicinia avanza hacia la esquina, pero sin florecer.
Cuando está la persiana medio levantada flotan las ojinas verdes por encima de la puerta del balcón y juegan y revolotean detrás de las barritas de madera.
De día da frescor, de noche me recuerda al "cine" que veía desde mi cama de pequeña.
Los enormes pinos y la palmera reflejados en la pared con luna llena.
Me duermo con una laxitud total entre el cine...y una almohada que me ha costado un congo, pero que desde que la tengo muevo el cuello como un jilguero.

Hablando de jilgueros, voy a limpiar el volador.