Fusi
En el paquete gatuno incrustado, hay tres machos y una hembra.
Hace años tuve una gata que se llamaba Fusi, era amarilla y enorme, como una especie de pistolero vaquero avanzaba por el pasillo y todos se apartaban con respeto al poderío.
La hembra del nuevo grupo es amarilla también, preciosa, dulce y tiernuca como sólo un cachorro de gato sabe ser. La he llamado Fusible, Fusi de nuevo.
Ayer estuvo todo el día durmiendo debajo de la mesita con plantas del pasillo y a eso de las dos de la mañana apareció por la cocina. Estaba enferma, claramente debilitada y enflaquecida, sólo por un día sin comer.
La metí en una cesta y nada más posarla dejó caer la cabeza. Estaba cuesta abajo, con una fiebre terrible muriéndose.
Fregué la cena y la llevé a Bilbao a la Clínica.
No le encontraban la venas, así que no se pudo analizar que infección podría tener, en las placas no aparecía nada y tenía cuarenta y tantos de fiebre. Pintaba muy mal la cosa.
Le pusieron un antipirético, un antibiótico y volvimos a casa.
Al recuperarse apareció lo que es probable que sea el origen de todo, una tos profunda, como de bronquitis de minero.
Aún anda por casa como pisando huevos, pero salta y se tira de las alturas, come, bebe, descome...tiene toda la pinta de que la veré crecer. La quiero. Quiero ese pellejo huesudo, ese bicho dolorido. En la foto se ve su cuello afeitado para buscarle la carótida. Carnina.
No he dormido nada, los de Eroski han traído el pedido y se han olvidado las lejías, he tenido que llamarles y acaban de volver con ellas.
Me voy a la cama.
Hace años tuve una gata que se llamaba Fusi, era amarilla y enorme, como una especie de pistolero vaquero avanzaba por el pasillo y todos se apartaban con respeto al poderío.
La hembra del nuevo grupo es amarilla también, preciosa, dulce y tiernuca como sólo un cachorro de gato sabe ser. La he llamado Fusible, Fusi de nuevo.
Ayer estuvo todo el día durmiendo debajo de la mesita con plantas del pasillo y a eso de las dos de la mañana apareció por la cocina. Estaba enferma, claramente debilitada y enflaquecida, sólo por un día sin comer.
La metí en una cesta y nada más posarla dejó caer la cabeza. Estaba cuesta abajo, con una fiebre terrible muriéndose.
Fregué la cena y la llevé a Bilbao a la Clínica.
No le encontraban la venas, así que no se pudo analizar que infección podría tener, en las placas no aparecía nada y tenía cuarenta y tantos de fiebre. Pintaba muy mal la cosa.
Le pusieron un antipirético, un antibiótico y volvimos a casa.
Al recuperarse apareció lo que es probable que sea el origen de todo, una tos profunda, como de bronquitis de minero.
Aún anda por casa como pisando huevos, pero salta y se tira de las alturas, come, bebe, descome...tiene toda la pinta de que la veré crecer. La quiero. Quiero ese pellejo huesudo, ese bicho dolorido. En la foto se ve su cuello afeitado para buscarle la carótida. Carnina.
No he dormido nada, los de Eroski han traído el pedido y se han olvidado las lejías, he tenido que llamarles y acaban de volver con ellas.
Me voy a la cama.






